Desde el siglo XVI...
...Hasta el XIX
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  Diversos factores condujeron a la pérdida del valor militar de los castillos medievales, entre ellos el que es objeto de nuestro estudio: el afianzamiento del poder real frente a la nobleza, el final de la Reconquista tras la conquista de Granada en 1492 y sobre todo el uso de las nuevas armas de fuego que propiciaron el surgimiento de nuevas formas defensivas tales como las fortificaciones abalaurtadas con una nueva disposición a lo ancho de los distintos elementos constructivos del castillo, al revés que en el periodo medieval con una disposición a lo alto.

  Así el castillo de la Riba fue perdiendo progresivamente su importancia al igual que otras fortalezas del Reino, no obstante dispuso de un pequeño retén de tropas hasta fechas relativamente tardías, también había a su mando un alcaide nombrado por el obispo y al que tenían que pagar los vecinos como impuesto anual una gallina (Histgüeb).

  

Guerra de sucesión

  

  Durante la Guerra de Sucesión que enfrentó a los partidarios de Felipe V de Borbón y a los partidarios del Archiduque de Austria y pretendiente Carlos, tras la muerte de Carlos II, la provincia de Guadalajara fue un campo de batalla importante entre los dos pretendientes, con batallas tales como las de Brihuega y la de Villaviciosa. Castilla en general fue partidaria del pretendiente Felipe y Cataluña, Valencia y Aragón de Carlos. Parece ser que las tropas austracistas atravesaron varias veces la comarca saqueando algunos lugares debido a la fidelidad mostrada hacia Felipe de Borbón; a modo de ejemplo, el castillo de Pelegrina, residencia veraniega del obispo de Sigüenza, fue incendiado. En Histgüeb se comenta el caso del pueblo de Matas y de Pozancos, cercanos a La Riba y en donde se constata en documentos antiguos daños y robos a las iglesias de dichos pueblos, también hay un caso en Sigüenza de una muerte violenta de un lugareño por «erida que le dieron los soldados» (Histgüeb).

  En principio no hay ningún dato que nos haga pensar que el castillo de La Riba fuera protagonista de ningún suceso bélico u objeto de rapiña y robo, ya por dicha época ya tendría que estar bastante deteriorado pero los pueblos del norte de Sigüenza sufrieron el robo producido por los soldados austracistas y lo normal sería que el pueblo de La Riba fuese objeto de alguno de ellos.

  

Guerra de la Independencia

 

  Durante la Guerra de la Independencia se producen varios robos en los graneros del pueblo y daños en la Iglesia (campanario, puerta nueva, retejado), según constan en los libros de contabilidad de la Iglesia (Marcos Nieto). Sin embargo, los daños son fundamentalmente materiales, no hay constancia de pérdidas humanas.

  En cuanto al castillo, Layna Serrano nos comenta que a comienzos de enero de 1811, el general francés Mouton-Duvernet, gobernador militar de Soria por la época, avanzó con importantes fuerzas desde Soria, asesinó al cura párroco de Caltojar, hizo desmantelar el cercano castillo de Atienza y podría haber hecho algo parecido con el castillo de la Riba, ya que por el aspecto de las ruinas parece ser que algunos lienzos podrían haber sido volados con explosivos. ¿El gran agujero que había en el lienzo del patio trasero y que hoy está tapado, fue producto de ello?. La finalidad de estas acciones se achaca a eliminar la posibilidad de que las partidas guerrilleras que pululaban por la zona, se refugiaran en dichos castillos. Los franceses avanzaron hasta Sigüenza, la cual ocuparon, pero no sin que «El Empecinado» luchara con ellos a la altura de Imón y luego más tarde en la propia Sigüenza, donde al parecer les causó doscientas bajas.

Aquí tenemos el agujero del que hablamos en una foto antigua.

  Hay que recordar que Sigüenza fue durante un tiempo una base de la partida del «Empecinado» en dura pugna con el gobernador militar de Guadalajara el general Hugo, padre del escritor Víctor Hugo. ¿Tal vez el castillo de la Riba fue destruido en parte por los mismos guerrilleros en vez de por los franceses? El Empecinado aportilló el castillo de Torija con hornillos de pólvora para evitar que los franceses se pudieran refugiar en él. La tradición parece indicar que fueron los franceses los que volaron los lienzos de la muralla de La Riba.

Guerras carlistas

  Veamos ahora la situación del castillo y de la comarca durante las guerras carlistas. A la muerte de Fernando VII, en 1833, reclamó su sucesión su hermano Carlos (conocido por sus partidarios como Carlos V) quien no reconocía los derechos de su sobrina Isabel II. Al tener Isabel tres años, la regencia estuvo en manos de su madre María Cristina. La guerra entre los partidarios de ambos (carlistas contra isabelinos o cristinos) se conoce como Guerra de los Siete años, Primera Guerra Carlista o, también Primera Guerra Civil. La zona de Sigüenza fue en parte partidaria del carlismo pero el control efectivo fue del ejército Isabelino. El mariscal carlista Miguel Gómez ocupa Sigüenza y el 30 de agosto de 1836 derrotaría a los ejércitos isabelinos cerca de Matillas y el día 24 de noviembre de ese año el famoso general Cabrera ocuparía Sigüenza de nuevo. Partidas como la del brigadier Polo y una vez más Cabrera recorrerían toda la comarca en 1839 y en 1840 hubo un fuerte combate en Olmedillas (cercana a Riba de Santiuste en mas o menos 10 kilómetros) entre los carlistas acantonados en Horna y las tropas isabelinas, con derrota de estas últimas.

  Durante la Tercera Guerra Carlista, el carlismo resurgiría en Guadalajara en 1872 y en esta zona operaría el brigadier carlista Ángel Casimiro Villalaín, conquistando Palazuelos y Sigüenza. No obstante a pesar de estos episodios de control carlista, toda la comarca estaría bajo control gubernamental como en la Primera Guerra Carlista. En abril de 1875 hay noticias de Cuadra y Cortazar recorrerían Sigüenza y Molina de Aragón y ya en septiembre se había extinguido ya la guerra en Guadalajara 

  No tenemos ningún dato acerca de cómo pudo afectar dichas guerras al castillo, probablemente ya por esa fecha estaría muy derruido, recordemos la voladura de la Guerra de la Independencia; quizás viera pasar a las diferentes partidas que recorrían la zona en busca de voluntarios y de armas, sin ningún hecho de armas digno de mención en su término, lo más cerca que hubo alguna escaramuza fue en Olmedillas y en Palazuelos, tal como hemos visto.